La utilización del corcho para el taponado de vino puede hacerse, bien de una sola pieza de corcho, o con tapones compuestos de varias piezas o con corcho granulado, los llamados "tapones técnicos".


El cierre de corcho natural se utiliza en alrededor del 60% de los 20 millones de botellas de vino que se producen cada año en el mundo. El corcho es un material muy adecuado para su uso como tapón de botella. Esto es debido a la estructura celular del corcho, que permite que se comprima fácilmente tras la inserción en una botella y se ampliará después para formar un sello hermético. El diámetro interior del cuello de las botellas de cristal tiende a ser inconsistente, lo que hace de esta habilidad para sellar a través de la contracción y expansión variable un atributo de importancia.

                                       

Desde mediados de la década de 1990, una serie de marcas de vino han ido cambiando a tapones para vino alternativos como los sintéticos o tapones de plástico, tapones de rosca, o demás dispositivos de cierre. Estos tapones se ven a menudo como una alternativa barata destinada exclusivamente a los vinos más económicos o de rápido consumo. Estas alternativas al corcho real tienen sus propias características, que dependiendo el tipo de vino al que van destinados pueden ser convenientes o no. Por ejemplo, mientras los tapones sintéticos se consideran generalmente que ofrecen un sello libre de tricloroanisol o los conocidos TCAs, una de las principales causas del “sabor a corcho” en el vino, también reducen la tasa de transferencia de oxígeno a casi cero, lo que puede conducir a vinos bastantes reducidos aromáticamente.


En los últimos años los principales productores de corcho  han desarrollado métodos que eliminan la mayoría de los TCA durante su fabricación evitando casi en su totalidad esta problemática.


Los tapones de corcho natural son importantes porque permiten al oxígeno interactuar con el vino siendo esta cualidad muy adecuada para el envejecimiento del vino.


Finalmente, el corcho es el tapón más respetuoso con el medio ambiente, al tratarse de un producto natural extraído de la corteza de un árbol, el alcornoque, y totalmente biodegradable, todo lo contrario que los tapones sintéticos.